TEOLOGÍA

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lunes, 5 de septiembre de 2022

Dios, el autor del pecado (Según Calvino) - por Fernando E. Alvarado

En su intento por defender la soberanía de Dios a niveles antibíblicos, el calvinismo ha creado un “dios” muy diferente del Dios de la Biblia. De hecho, la versión calvinista de Dios es, en muchos sentidos, el verdadero villano de la historia humana, no el diablo mismo. ¿Por qué? Porque el dios calvinista es el autor del mal, el diablo es apenas un pobre peón en este juego macabro y cruel, donde la libertad y el albedrío de los seres creados es pura ilusión. Tales ideas erróneas sobre Dios son un producto natural de la doctrina calvinista de la predestinación, la cual no difiere en mucho del viejo fatalismo de los paganos. La doctrina de la predestinación se expresa claramente en el segundo punto del calvinismo: La elección incondicional. La Confesión de Fe de Westminster (una declaración de fe calvinista) habla de este decreto eterno de Dios afirmando que: "Por el decreto de Dios y para la manifestación de su gloria, algunos seres humanos y ángeles son predestinados y preordenados para vida eterna... Al resto de la humanidad, agradó a Dios pasarla por alto y destinarla para deshonra e ira por su pecado, según el inescrutable consejo de su propia voluntad, por la cual extiende o retiene misericordia como a Él le place para la gloria de su poder soberano sobre las criaturas, para la alabanza de su gloriosa justicia." (Confesión de Fe de Westminster, Capítulo 3, Secciones I-VII)

Según la mentalidad calvinista, esto muestra lo maravilloso que es Dios por salvar al menos unos pocos, causando así a los elegidos estar sumamente agradecidos. Con esto el calvinista intenta escapar a la pregunta de ¿Por qué Dios, quién es amor, salva a tan pocos? El calvinista se conforma con afirmar, mediocremente, que la verdadera maravilla es que Dios salvara a alguno; pero esta no es una buena respuesta en lo absoluto. Es más, difama el carácter de Dios quien no quiere “que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).

Pero el calvinismo más allá, pues afirma que incluso las malas acciones de los réprobos han sido preordenadas por Dios: "Dios… ha preordenado… incluso el pecado”.[Edwin H. Palmer, the five points of calvinism (Grand Rapids, MI: Baker Books, enlarged ed., 20th prtg., 1999, 26]. Pero el hecho es que el pecado es rebelión contra Dios, así que difícilmente podría ser por voluntad de Él. Sin embargo, los calvinistas insisten en que: “Cada evento está preordenado porque Dios es omnisciente… por lo tanto de todo lo que Dios dice, ‘así debe ser…’ ¿No deberían colgar sus cabezas en vergüenza los que dicen que Dios no preordena el mal?”.[Gordon H. Clark, predestination (Phillipsburg, PA: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1987, 63–64].