TEOLOGÍA

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lunes, 10 de abril de 2023

Sobre la soberanía de Dios

La mejor definición de la soberanía de Dios DE ACUERDO A EL CALVINISMO, se le adjudica A.W. Pink, - un destacado teólogo y maestro calvinista- “Dios es Dios; Él hace lo quiere, donde quiere, como quiere y con quien quiere.” Según este concepto calvinista/reformado, la soberanía de Dios no está restringida, ni limitada por ninguna ley, principio o por algún otro atributo divino, ni mucho menos por algo de carácter humano, su única limitación es la misma voluntad de Dios; es decir el calvinismo coloca al atributo divino de la SOBERANÍA, como el atributo rector de todo el carácter de Dios, todos sus demás atributos están sujetos o sometidos por una soberanía irrestricta e ilimitada; la misericordia, amor, justicia, omnipotencia, etc. Todos esos atributos divinos son regidos por una SOBERANIA infinita. Después de todo, dicen ellos: “Él es Dios y puede hacer lo que quiera”. En la cosmovisión reformada si hay un atributo divino que destaca por encima de cualquier otro, es SU SOBERANIA. 

Sin embargo, un concepto “ilimitado” de la soberanía divina, no es bíblico; Dios tiene principios en su carácter revelados en las Escrituras, principios o atributos que Él no puede violar, pues hacerlo seria “negarse a sí mismo” (2Tim.2:13) Dios no puede mentir, (Heb.6:18) Dios no puede tentar a nadie al pecado, (Stgo.1:13) Dios no puede dejar de ser fiel, (2Tim.2:13) etc. La soberanía de Dios nunca actúa en detrimento de sus otros atributos, sino que actúa en correspondencia con ellos. 

El ejemplo bíblico, más contundente que existe en contra de ese concepto calvinista es el sacrificio de Cristo Jesús; si fuera verdad tal concepto, entonces Dios bien pudo haber salvado “a sus escogidos” sin la necesidad atroz de enviar a Cristo Jesús a MORIR en una cruz; en una muerte extraordinariamente dolorosa y llena de oprobio; si Él puede hacer lo que quiere, entonces Dios NO NECESITABA de un sacrificio expiatorio por el pecado; en su SOBERANÍA ILIMITADA DIOS PUDO HABER PERDONADO LOS PECADOS, por el puro efecto de su voluntad, ¡y el pecado hubiese quedado perdonado! Incluso, tal vez con simplemente desearlo hubiese ELIMINADO el pecado de una vez y para siempre. 

O también, Él pudo salvarlos simplemente emitiendo su Palabra o emitiendo un DECRETO de perdón ¡y ya! El problema estaba resuelto, ¿para que sacrificar a su Hijo y exponerlo a la burla y vituperio de los pecadores?… sin embargo, si Dios hubiese actuado así, la JUSTICIA DE DIOS no hubiese quedado satisfecha, ni cumplida, por lo tanto, Dios tuvo que (en apego a su JUSTICIA) para poder perdonar el pecado, realizar el sacrificio expiatorio perfecto de CRISTO, pues de otro modo era imposible EN SU SOBERANÍA pasar por encima de lo que demandaba su JUSTICIA y su SANTIDAD.

La necesidad del sacrificio de Cristo para poder redimir al hombre y expiar el pecado, es la muestra más contundente que la soberanía de Dios opera sin eliminar o supeditar a el resto de sus atributos divinos. El sacrificio de Cristo fue UNA NECESIDAD y no solo un deseo caprichoso de la voluntad soberana de Dios. Él mismo estableció que “sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecado” (Heb.9:22) y Él mismo se sometió a lo que Él mismo estableció.

En la cruz del calvario la IRA Y EL CASTIGO de Dios por el pecado del hombre (en su justicia) fue ejecutado y a la misma vez el extraordinario AMOR Y MISERICORDIA de Dios fue manifestado. Se cumplió la Palabra: “La misericordia y la verdad se han encontrado, LA JUSTICIA Y LA PAZ se han besado” (Sal.85:10) La justicia de Dios fue satisfecha y a la misma vez la PAZ de Dios con el hombre fue realizada. Sus atributos actuaron juntamente; y no uno eliminando al otro.  

Por lo tanto, el concepto calvinista de una soberanía que actúa sin límites, ni restricciones es antibíblica.