La buena noticia es para todos - Tiago Rosas
"Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo". (Juan 2:2).
El argumento de que debemos predicar a todos los hombres sin excepción porque no sabemos cuáles de ellos son los elegidos, es un argumento débil y fácilmente superado cuando vemos que Jesús, siendo Dios omnisciente y profundo conocedor de los corazones de todos los hombres, predicó el evangelio, ordenó arrepentimiento, amó y llamó para ir en pos de él, Incluso a aquellos que le dieron la espalda y rechazaron su llamado (Marcos 1:14-15; Marcos 10:17-:23, Mateo 23:37-39).
La razón del llamado universal no es por la ignorancia del predicador, sino por el inmensurable amor del salvador y el ilimitado alcance de su obra expiatoria. (1 Juan 2:2; Tito 2:11; 1 Timoteo 2:4-6)
Tiago Rosas.