La Gracia es para todos - Por Silas Daniel
LA BIBLIA ENFATIZA QUE LA GRACIA ES PARA TODOS
Las Escrituras también enfatizan que la gracia que posibilita la salvación es universal, es decir, manifestada a todos los seres humanos. Varios son los textos bíblicos que atestiguan está verdad Divina (Juan 1.9, 12.32, 1 Tm 4.10, Tito 2.11).
Jesús resaltó claramente, en Juan 12.32, que esa gracia preparatoria tendría un alcance general. Él dijo: "Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo". Es decir, la gracia de Dios no es exclusivista, como si fuese para algunas personas y otras no. Todos son atraídos a Cristo por la gracia.
El texto de Juan 1.9 es igualmente explícito. Dice el apóstol Juan en dicho pasaje: "Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo." Es decir, esa gracia Preveniente no estaría disponible sólo a ciertos seres humanos, sino "a todo hombre que viene al mundo". Y por una simple razón: Dios ama a toda la humanidad y desea salvarla (Juan 3.16a), pero no todos serán salvos, porque en su libre ejercicio de voluntad posibilitado por la gracia divina, no todos responderán positivamente al llamado para salvación (Juan 3.16b, Mc 16.15,16).
Un punto importante sobre este asunto es que sin la doctrina bíblica de la gracia Preveniente, se vuelve sin sentido la ordenanza bíblica de predicar a toda criatura (Mc 16.15), anunciando a todos la necesidad de arrepentirse (Hch 17.30), así como la afirmación bíblica de que Jesús murió por todos y es el salvador del mundo (Juan 1.29, 1 Tm 4.10, 1 Juan 2.2).
¿Por qué predicar a todos, en todas partes, si la posibilidad de salvación no estaría disponible para todos y si todos no tienen alguna posibilidad concreta de aceptar, si quisieran, la salvación (Ap 22.17)?
Con la misma intensidad con que el arminiano toma en serio la enseñanza bíblica de la depravación total - la afirmación bíblica de que todos los seres humanos están totalmente desprovistos de cualquier capacidad de dirigirse a Dios - el toma en serio la enseñanza bíblica del llamado universal del evangelio, es decir la afirmación bíblica de que Dios ordena a todos los seres humanos a venir a él, a arrepentirse y a creer (Mt 11.28; Hch 2.28; 16.31).
El llamado universal en ese sentido, sólo es verdaderamente posible, por la gracia Preveniente, que es clarísima en el texto sagrado, así como lo son las doctrinas bíblicas de la depravación total y del llamado universal, razón por la que el arminiano afirma todas ellas.
Pastor Silas Daniel.