La última frase de Pablo en Atenas - por Lucas Martins.
“Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda
a todos, en todas partes, que se arrepientan. Él ha fijado un día en que juzgará al
mundo con justicia, por medio del hombre que ha designado. De ello ha dado
pruebas a todos al levantarlo de entre los muertos.” (Hechos 17:30:31)
Lo que Pablo dijo en Atenas ante una platea de pensadores se convirtió en uno de
los textos más estudiados en todo el mundo.
Algunos interpretan "todos los
hombres" como "algunos hombres de todas partes del mundo" (algunos judíos,
algunos griegos, algunos brasileños, algunos alemanes, algunos franceses, etc.), lo
que puede ser bastante controvertido. Pero, como para resolver cualquier duda a
este respecto, Pablo dice a los atenienses: no deben arrepentirse algunos hombres
de todas partes del mundo, o todos los hombres de apenas algunas partes del
mundo.
Dios ordena que TODOS los hombres de TODAS las partes del mundo deben arrepentirse. Todos y cada uno de los hombres, sin distinción de alguna etnia, raza, nación. Todos y cada uno de los hombres, sin excepción. El deseo de Dios es que todos se salven y vengan al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2: 4), por eso Cristo murió por todos (1 Tim 2:5-6, Hb 2:9, 1 Jn 2:2, 2 Co 5:15) y su gracia vino a traer salvación a todos (Tito 2:11).
El juicio divino viene pronto y, al contrario de lo que existe en Brasil, delante del “Justo Juez de toda la tierra” no existe un foro privilegiado y no hay otro abogado que no sea Jesucristo (1 Juan 2:1), aquel a quien Dios resucitó, dando pruebas suficientes de eso a todos. Dios no tomaría en cuenta los tiempos de la ignorancia de aquellos sabios griegos que escuchaban a Pablo, pero ahora ellos simplemente no tenían más esa excusa.
Lucas Martins.